Pocos países como Grecia pueden entreverar hermosos paisajes con un pasado de vasta riqueza cultural. Vamos, uno de esos países que nunca te cansas de visitar. 

GRECIA TIENE UNA LARGA HISTORIA que contar, una donde su cultura influenció gran parte del mundo antiguo y que resulta evidente al poner pie en Atenas y la constelación de islas que forman su archipiélago.

Como su bandera, el color de Grecia es tanto el azul omnipresente del Mediterráneo como el blanco de sus edificaciones bañadas por el sol del sur europeo, muy próximo al Oriente Medio.

Al norte, Grecia está cubierto de montañas y colinas, incluyendo el mítico Monte Olimpo, el punto más alto del país a 2,917 metros sobre el nivel del mar, y la cordillera del Pindo (continuación de los Alpes Dináricos del sur europeo), a 2,637 metros sobre el nivel del mar.

Debido a su orografía, Grecia tiene tanto el clima templado de la costa como el frío de la región montañosa.
Para mi fue muy emocionante visitar el país que tanto influyó en el mundo de las ciencias y las artes del mundo occidental. Uno que como diría el poeta italiano Horacio, terminó conquistando a sus conquistadores.

Un dato curioso que me parece divertido es que el idioma griego tiene una pronunciación muy similar al español pero eso sí, no se entiende nada.

Grecia es un país de mucha belleza natural, desde montañas y ríos hasta sus legendarias islas y pequeños poblados.
Para muchos europeos, el país helénico es el destino favorito para ir a la playa, ya que abundan tanto en la península, incluyendo a la propia Atenas, como las islas de Miconos, Rodas y Paros, entre muchas otras. Si a ello le agregamos su riqueza arqueológica, queda claro por qué es uno de los países más visitados del Mediterráneo.

Grecia empieza por Atenas
La historia de la capital se remonta a 3 mil años cuando desde aquí fluía el desarrollo cultural de Occidente. Basta visitar la Acrópolis para darse cuenta de ello. El sitio arqueológico está ubicado en una cima lo suficientemente alto para admirarse desde cualquier punto de la ciudad. Fue reconstruida alrededor de 450 años antes de Cristo para rendir culto a los dioses y como una fortificación ante las numerosas invasiones. Cuando la visites te darás cuenta de los trabajos de restauración, los cuales han estado en marcha desde hace décadas.

El famoso Partenón se encuentra aquí. Está construido en mármol blanco en honor a la diosa Atenea, luego de haber obtenido la victoria contra los persas. Al sur de la colina se encuentra el Teatro de Dionisio, donde 17 mil espectadores presenciaban las obras de Sófocles, Esquilo y Eurípides. En lo alto, el templo más sagrado, el Erecteión muestra réplicas de las columnas en forma de mujeres, con la mirada sobre Atenas. Por cierto, desde la Colina de las Musas, la vista de la ciudad y del Mediterráneo es maravillosa.

Durante la visita debes conocer el Museo de la Acrópolis, un flamante edificio vanguardista que desde 2009 exhibe piezas originales, incluyendo vasijas, estatuas, máscaras y las Cariátides originales. El lugar incluye un amplio espacio sin utilizar. ¿Por qué? El país está impugnando para que las piezas que salieron ilegalmente en el pasado y hoy se exhiben en museos como el Británico, les sean devueltas e incluidas en estas salas donde la esperanza no se pierde. Otro museo imperdible es el Arqueológico Nacional de Atenas, uno de los más grandes y con más de 2 mil objetos, la colección más completa de piezas griegas en todo el mundo.

Mas allá de la capital
Tesalónica, la segunda ciudad más grande (millón y medio de habitantes) es capital de Macedonia y se ubica en el golfo de Tesalónica. Por ella han pasado los imperios romano, bizantino y otomano hasta que la ciudad formó parte de Grecia tras la Guerra Balcánica en 1912. Vale la pena admirar su arte bizantino, en el Museo de Cultura Bizantina, la Iglesia de San Jorge, el Arco de Galerio y en especial la iglesia de Santa Sofía, con una gran cúpula y un mosaico de la Ascensión.

Recomiendo también incluir en tu itinerario a Meteora, al norte de Grecia. Su paisaje de montañas rocosas en forma de columna te dejará la boca abierta; en sus partes altas se han construido numerosos monasterios, habitados desde el siglo 14. Para visitarlos se ofrecen tours desde la ciudad cercana de Kalambaka. Meteora es una parte de la llanura de Tesalia que invita al recogimiento y misticismo; de hecho alberga uno de los centros monásticos más importantes del mundo y con justicia la UNESCO la ha declarado Patrimonio de la Humanidad.

Otro punto de sumo interés es el sitio arqueológico de Delfos, en una meseta del monte Parnaso. Considerado el centro del universo, aquí se adoraba al dios griego Apolo y acudían hasta 5 mil espectadores al Teatro de Apolo. También la visitaban personas poderosas para que el oráculo del dios les recomendara sobre decisiones de toda índole.

Más al sur, en la península del Peloponeso está el sitio arqueológico de Olimpia, donde se celebraban los Juegos Olímpicos hace casi 3 mil años. Ahí puedes conocer el estadio original, las ruinas del Templo de Zeus, el Museo Arqueológico de Olimpia y el Museo de los Juegos Antiguos.

Cada isla, un mundo
La imagen que te venga a la mente de Grecia, seguramente está asociada a sus islas paradisíacas. Y es que opciones hay muchas pero las más conocidas de todas son aquellas que forman el archipiélago de Santorini, famosas por sus paredes blancas y puertas azules sobre acantilados espectaculares que miran al azul del Mediterráneo. ¡Y no se diga de sus puestas de sol, consideradas entre las más hermosas del mundo!

Un ambiente muy distinto se vive en Miconos, conocida por sus playas nudistas y el ambiente frenético al estilo de Ibiza. Son legendarias las fiestas de música electrónica en verano, un gran atractivo para muchos jóvenes europeos.

Otra de las islas es Corfú, la segunda mayor isla de las Jónicas, donde la erosión ha esculpido rocas en formas únicas y aún se pueden apreciar ruinas bizantinas, el monasterio de Paleokastritsa y algunas fortalezas.
No menos bella es la isla de Heraclión, capital de la isla de Creta. En particular destaca la muralla triangular que rodea la ciudad. Son cuatro kilómetros construidos en el siglo 15. Particularmente el centro de Heraclión es pintoresco y siempre es un placer recorrerlo a pie.

Tasos, en el extremo norte del mar Egeo está rodeada de aguas cristalinas, con una notable riqueza natural de montañas vestidas de abundantes pinos mediterráneos. Además cuenta con hermosas playas y pequeños poblados en la zona montañosa. Precisamente aquí se celebra un famoso festival cultural entre julio y septiembre.

Las opciones de islas son muchas; de cada uno seguro guardarás un recuerdo que te hará suspirar de nostalgia. Para conocerlas puedes tomar los pequeños cruceros que parten desde Atenas en itinerarios de 3 o 4 días, o bien como parte de tu viaje por el Mediterráneo europeo en los gigantes de navieras con presencia mundial. Como sea que llegues, tu odisea por las islas griegas son garantía de recuerdos imborrables.

CINCO CLÁSICOS DE SU GASTRONOMÍA

DE ESTILO MEDITERRÁNEO y con influencias de Oriente, los platillos griegos combinan carnes (principalmente cordero y ternera) con queso fresco como el feta, gran variedad de verduras y por supuesto aceitunas kalamata. Lo mejor de todo es que sentarse a la mesa es todo un ritual para disfrutar en un ambiente relajado y qué mejor que hacerlo disfrutando del cielo y el mar de azul intenso.