Conoce las diferencias de estas dos opciones y ¡escoge tus próximas vacaciones!

EL TAMAÑO
En los océanos, los cruceros son de grandes a gigantes, con 3 mil o hasta casi 7 mil pasajeros, pero los barcos fluviales son pequeños o medianos que pueden llevar entre 70 y 300 pasajeros.

LA EMBARCACIÓN
La variedad de entretenimiento a bordo en los grandes cruceros puede ser parte del atractivo del viaje y no falta quien ni se baje en los puertos de escala, en tanto que los barcos sobre ríos son generalmente más un medio que un fin para recorrer el interior de un continente sin ser ellos necesariamente la estrella del paseo.

EL PUERTO
Los grandes cruceros atracan justo en el puerto y los pasajeros bajan para conocer el destino, como sucede en los recorridos por el Mediterráneo, en tanto que los fluviales atraviesan las ciudades ya que muchas urbes se fundaron justo frente a ríos, como es el caso del Danubio, que cruza Budapest, Hungría, entre muchas otras poblaciones europeas.

LAS ESCALAS
Los grandes cruceros recorren grandes distancias entre puertos, de manera que los itinerarios se diseñan para navegar por la noche y permanecer todo el día en un mismo puerto. Por el contrario, los barcos de río suelen permanecer quietos durante la noche y recorrer de día más de un destino, ya que están a corta distancia entre sí.

EL AMBIENTE
Al interior de los grandes navíos hay gran movimiento pues sus pasajeros aprovechan todo tipo de actividades, desde nadar en la alberca hasta bailar o hacer ejercicio en el gimnasio. En cambio, el crucero fluvial tiene un ambiente relajado cuyas actividades están más orientadas a la apreciación de los destinos a visitar y existen más oportunidades de entablar conversación con otros pasajeros. No sorprende que el promedio de pasajeros en fluviales tienden a ser de mayor edad y con mayor nivel cultural.

LA ESTABILIDAD
Los cruceros en alta mar se enfrentan a los vaivenes del oleaje a diferencia de la tranquilidad de la navegación sobre ríos, que no se alejan mucho de tierra firme.

LAS EXCURSIONES
Salvo algunas excepciones, los cruceros de mar no incluyen las excursiones en cada destino, mientras que los de ríos ya están incluidos en el precio, por lo que el precio por cabina es más caro.

LA LOGÍSTICA
Los grandes barcos necesitan de mucha logística para embarcar y desembarcar pasajeros, por lo que las maletas deben ser administradas por el personal y los procesos pueden ser muy tardados. En cambio los barcos de río no requieren, que entregues la maleta la última noche previa al desembarque. El proceso es más sencillo.

Lo más importante es que conozcas muy bien las características del itinerario y la embarcación, para que puedas decidir cuál es el que mejor se adapta a tu personalidad. Para ello, un agente de viajes te pueda dar muy buena asesoría. No por nada, la gran mayoría de los cruceristas prefiere comprar sus boletos en agencia tradicional y no en sitios web.