“A mi hermana y a mí nos vio crecer Disney”. Esto fue lo que me dijo Jéssica mi “Disney Rep.” durante un viaje de trabajo al lugar más feliz del mundo.

Los representantes Disney, son personas que colaboran para estos famosos parques de diversiones acompañando a los periodistas de diferentes medios de comunicación que los visitan para dar cobertura a cada uno de sus eventos. El trabajo de ellos consiste en estar al pendiente de que puedas seguir en tiempo y forma el itinerario que se te ha asignado y darte todas las facilidades necesarias para desempeñar tu trabajo, por lo que comúnmente nos toca pasar muchas horas juntos, dando oportunidad a la convivencia y en ocasiones a iniciar amistades que continúan a través de los años.

Durante estos días, Jéssica me compartió que sus papás, originarios del Estado de  Michoacán,  habían emigrado a Los Angeles hacía varios años atrás en búsqueda (al igual que muchos) de mejores oportunidades.

“A mi hermana y a mí nos tocó nacer de este lado, pero mis papás no se olvidan de México y quisieron educarnos así… a la mexicana. Por eso siempre nos hablaron en español, sabemos preparar platillos mexicanos y nos gusta andar los 4 juntos la mayor parte del tiempo”.

Me dijo que durante su niñez, el sueldo que su papá recibía como trabajador de la construcción era suficiente para mantener a su familia modestamente, sin embargo; cuando ellas crecieron,  los gastos también aumentaron y entonces fue necesario que su mamá empezara a trabajar en un restaurante, donde, como era de esperarse, los fines de semana el trabajo se acumulaba  y sus horarios cambiaban continuamente.

Viendo que podían mejorar la economía con la paga de horas extras trabajadas, su papá decidió también empezar a laborar en un restaurante los fines de semana y fue en ese momento cuando las cosas se complicaron.

“Al principio nos dejaban solas en la casa pero estaban muy preocupados y nos marcaban a cada rato porque decían que los adolescentes no debían estar tantas horas de ociosos, ya que esto podía ocasionar que nos metiéramos en problemas, drogas o con pandillas como les pasa a muchos latinos. Mi mamá estaba muy triste de dejarnos porque decía que los sábados y domingos son familiares y además no sabía qué hacer porque tampoco podía pagarnos una niñera”.

Luego de mucho rezar y buscar soluciones, la mamá de Jéssica tuvo una idea genial, así que juntó los ahorros que tenían y les compró a sus hijas el pase anual para el parque Disneyland.

En su opinión, está fue la mejor niñera que pudiera existir debido a que el parque es visitado por muchas familias, es seguro, sus horarios son perfectos abren muy temprano y cierran muy tarde, adaptándose a las necesidades de una madre mexicana trabajando en Estados Unidos. Además su casa estaba a sólo 15 minutos de Disneyland.

“Recuerdo perfectamente cada paso de la divertida rutina los fines de semana”, me explicó Jéssica.

“Mi papá estacionaba el coche y nos daba la bendición, enseguida mi mamá, mi hermana y yo caminábamos a toda prisa  hacia la entrada del parque, ella también nos bendecía y nos hacía una serie de recomendaciones que mi hermana y yo sabíamos de memoria y seguíamos al pié de la letra. No se separen, cuiden una de la otra, no se les vaya a tirar el dinero para las emergencias, guárdenlo bien… y si les habla un muchacho no le contesten porque aquí no se viene a hacer novios” eran las palabras que doña Lucía les decía a sus hijas.

Luego nos daba un beso, mi hermana y yo nos tomábamos de la mano para irnos corriendo directo hacia Tomorrowland donde estaba la SPACE MOUNTAIN nuestro ride favorito… de esa manera empezábamos siempre para poder subirnos más veces. Así fueron nuestros fines de semana durante muchos años, felices, divertidos y las horas se nos pasaban como agua”.

Doña Lucía se quedaba parada viendo a sus hijas desaparecer sonrientes bajo el puente que se encuentra en la hermosa entrada al parque, teniendo de fondo los bellos jardines adornados con la cara de Mickey Mouse y agradecida con esa nana que durante 3 años supo hacer magia y cuidar muy bien a sus hijas ….Vaya nana!. ¿Cuántos de nosotros la hubiéramos querido tener?