Un día basta para descubrir por qué la calle de mayor prestigio en la Ciudad Eterna conquistó el corazón de leyendas como Audrey Hepburn y Elizabeth Taylor.

CAMINAR en Roma por la la Vía Condotti (o Vía dei Condotti), es internarse en lo mejor de las firmas italianas en ropa, joyería y accesorios de lujo. En ella, las boutiques exhiben mucho más de lo que encuentras fuera de Italia. Este peculiar “vecindario” está compuesto por Gucci, Valentino, Fendi, Armani, La Perla, Prada, Salvatore Ferragamo, Furla, Dolce & Gabbana, Max Mara, Alberta Ferretti, Trussardi, Buccellati, Damiani, Tod’s, Zegna, Fendi y Bulgari, esta última con todo y casa matriz desde 1905.

Es una calle que garantiza prestigio, por lo que firmas extranjeras como Louis Vuitton, Cartier, Tiffany, Hermes y Jimmy Choo han buscado tener presencia en ella.

Camino por una de sus aceras y me sorprendo aparador tras aparador, con diseños de pasarela, que demuestran la creatividad y el fino trabajo de los talleres italianos.

Via Condotti comienza en la Plaza de España e incluye al Caffé Greco, el más antiguo de Roma (1760); un refugio para los intelectuales, artistas y políticos que disfrutan la elegancia de otros tiempos, además de los turistas como yo, que probamos un pastelito con un capuchino para vivir la experiencia.

Una anécdota se remonta a 1989 cuando McDonald’s abrió en este barrio su primer restaurante en Roma pese a la oposición de muchos, incluído el diseñador Valentino.

Las 135 escalinatas de la Plaza de España han servido en el pasado como pasarela de los diseñadores; desde ellas admiro sentada a los peatones de Condotti, empleados que llevan y traen colecciones de ropa, carrozas turísticas tiradas por caballos y ese ambiente de la Ciudad Eterna que provoca una dulce nostalgia.