Debajo de la capital turca hay un mundo subterráneo que tiene que ver con su pasado. 

NUNCA ME IMAGINÉ que exploraría las entrañas de Estambul caminando entre columnas casi fantasmagóricas. En 565 esto era el subterráneo de una basílica (que ya no existe). En ese entonces, las autoridades decidieron convertirla en una gran cisterna que abasteciera de agua a los ciudadanos de la antigua Constantinopla , en caso de algún ataque.

Actualmente, la Cisterna Basílica, como se le conoce, es un lugar turístico muy visitado y no se encuentra muy lejos de la Mezquita Azul. Al internarte en ella el bullicio de la capital turca se transforma en un silencio sepulcral, con esporádicos ecos de los pasos y murmullos de turistas que caminan en puentes de madera apenas encima del agua; un escenario perfecto para el personaje de James Bond (aquí se filmó Desde Rusia con Amor, 1964) y Robert Langdon (Inferno, 2016, con Tom Hanks).

El gran misterio del lugar son las dos columnas que rematan en cabezas de Medusa y que hasta hoy se desconoce por qué fueron colocadas ahí. ¡Yo por si las dudas procuré no mirarlas mucho para evitar convertirme en piedra!

Fotografías: Armando Dájer ©