Entrevista a Raúl Dahuss Díaz: El empresario tapatío aprendió el idioma, convivió con su gente y hasta estuvo frente a las cámaras de la televisión china en horario estelar.

china chicCon buen dominio del idioma mandarín, Raúl Dahuss Díaz conoce a la cultura china de primera mano, pues tuvo la oportunidad de residir ocho años en aquel país del Lejano Oriente. En entrevista nos comparte sus experiencias e impresiones, a la vez que ofrece recomendaciones para emprender el viaje hacia un país tan distinto al nuestro.

Primero, ¿qué consideras lo más atractivo de China como viajero?

Lo que no puede pasar desapercibido en China son las facilidades de transporte, tanto dentro de una ciudad, como  entre ciudades, e incluso entre pueblos. En general, uno encuentra estaciones de tren bala en el centro de la ciudad, y vuelos a donde gustes, en numerosos horarios. A todo esto, los boletos son muy económicos.

Por otro lado, pienso que la cultura es algo sorprendente y muy vasta; estamos hablando de un país con una historia de más de tres mil años, que mantiene ideologías como el taoísmo, y hasta celebra un Año Nuevo diferente, de acuerdo a su calendario lunar. Las personas son muy amigables con los occidentales; de hecho, sienten mucha curiosidad hacia nosotros, y considero que son serviciales, hogareños y buenos anfitriones de sus ciudades.

Si tuvieras que recomendar únicamente tres destinos del extenso territorio chino, ¿cuáles serían y por qué?

Hong Kong, porque aunque pertenezca a China, es muy diferente a las demás ciudades. Para empezar, fue colonia inglesa por más de un siglo, y tiene un gobierno independiente. Aquí se vive un contraste cultural entre lo oriental y lo occidental, y se tiene el primer mundo y el mundo en desarrollo en una misma ciudad, conformada por islas.

Hong Kong at Night

También Beijing por ser la capital y cuna de la historia del comunismo en China. Es donde se puede explorar los orígenes de este país; aquí está, por supuesto, la Muralla China, el Palacio Imperial, y numerosos templos de la historia.

Finalmente el Tíbet, porque está alejado de ciudades desarrolladas como Hong Kong o Shanghái, y se mantiene casi ajeno a la globalización; muestra un rostro de China distinto. Aquí hay templos, monjes, paisajes montañosos y lagos que trasmiten paz. Por cierto que para visitar el Tíbet se necesita tramitar una visa especial una vez en China.

Me llama la atención Hong Kong, dime ¿qué lugares serían los imperdibles?

Tian Tan Buddha (Hong Kong, Lantau Island)Nadie se puede perder el Gran Buda, una estatua de bronce de 34 metros de altura, considerado el buda sentado más grande del mundo. Como está en lo alto de un monte, en la isla de Lantau, se debe tomar un teleférico. Otro lugar es The Peak, una cumbre en el centro de la ciudad; para llegar se toma un tranvía de los años veinte, y una vez ahí, se tiene una gran vista de la ciudad, sobre todo de noche. También, la Avenida de las Estrellas, que está sobre la bahía y es parecida al boulevard de Los Ángeles, California, sólo que aquí las celebridades son asiáticas, como Bruce Lee y Jackie Chan. Desde ahí se puede apreciar el espectáculo de música y luces que ilumina los rascacielos en la noche.

Quiero saber si hay alguna ruta especial para ti, no necesariamente conocida, que me compartas.

Un viaje que hice en autobús por la frontera entre China y Vietnam, del lado chino. Empecé en Kunming y pasé por  zonas rurales y hermosos paisajes, hasta llegar a Hanói, la capital vietnamita.

Eso sí, había miles de chinos y ningún extranjero, mucho menos mexicanos. ¡Muy probablemente fui el primero!

A tu parecer, ¿cuáles serían las dificultades para el viajero que se aventura en este país asiático?

El idioma, pues no se habla tanto inglés, apenas algunos lo hablan en las ciudades grandes. Por ello, si se viaja en familia, por ejemplo, lo ideal es tomar un tour, o en todo caso, contratar un traductor. Otra dificultad es la comida, por tener sabores muy fuertes.

¿Cuál dirías que es la diferencia más marcada entre su cultura y la nuestra?

Pienso que ellos son mucho más apegados a sus costumbres que nosotros, es decir, más tradicionales, incluso en temas delicados como la política y la religión. Quizás por ello, aunque sean muy atentos con los extranjeros, es difícil que acepten a uno de nosotros como uno de ellos.

Panorama of Yamdrok Lake in Tibet

Por favor, ¡cuéntanos alguna anécdota divertida de tu experiencia en China!

En una ocasión durante el invierno, me tocó visitar un pueblo al norte de China que llegó a 23 grados bajo cero y se cubrió tanto de nieve que la única forma de salir de ahí era en un tren convencional chino y, por supuesto, iba repleto. Conseguí un asiento —ahora  sí que por pura suerte—, y pasé unas seis horas cargando a un bebé chino para ayudar a su madre que iba sola con otros tres hijos; sin mencionar, todos los animales que nos rodeaban, ¡desde gallinas hasta cabras!

Otra experiencia es que, curiosamente, fui reportero en un noticiero chino que al parecer tenía millones de televidentes. Me contrataron porque querían mostrar la vida de un extranjero en China, y que hablara mandarín, claro. Salí en cinco episodios en horas estelares, y tanto grabarlo como verme en televisión fue verdaderamente divertido.

Finalmente, ¿qué crees que China deja en el viajero en su regreso a casa?

Una mente más abierta y, por consecuencia, una forma distinta de ver el mundo, de resolver problemas y no cerrarse a una única solución. También, paciencia —me comenta entre risas— por el flujo de personas que hay en todos lados, las filas, el ruido y ajetreo de las grandes ciudades.

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