Chile es un país hermoso y Santiago como la Capital que es, tiene muchísimos lugares interesantes para conocer. Sin embargo si eres mexicano puede ser que la comida deje mucho que desear. Como habitante que fui alguna vez de esta colorida ciudad les presento los rincones que no se pueden perder si la gastronomía chilena no fue de su agrado.

Hace unos meses tuve la oportunidad de vivir en Santiago y quedé realmente fascinada. La ciudad es preciosa, hay un sin fin de cosas por hacer, el transporte es mucho mejor que en México, la gente es amable y la comida… bueno ¿qué puedo decir de la comida si en México se come tan delicioso? Pero eso no me desanimó. Dejé de preocuparme por no ser una amante de la comida chilena y mejor me dediqué a encontrar pequeños rincones gastronómicos que a mi parecer ¡no se pueden perder! y que no tienen nada que ver con la peculiar comida chilena. A excepción de los mariscos, si eres amante de los frutos del mar, estás en el país correcto para degustar un delicioso salmón.

Así que iniciaré por un lugar de mariscos que en verdad vale muchísimo la pena y es 100% chileno. No por nada Chile es el segundo mayor productor de salmón en el mundo, también se caracteriza por tener ostras, reineta, el erizo de mar, merluza, machas entre otros. La Perla del Pacífico (Mall Parque Arauco) tiene un ambiente porteño que de inmediato te transporta a las costas de Valparaíso. De entrada no puede faltar una receta tan chilena como lo son las machas a la parmesana que como su nombre lo dice están gratinadas con una generosa cantidad de queso parmesano. Como plato fuerte; un salmón con alcaparras complementado con ensalada de papa. Claro no olviden acompañar sus alimentos con un buen vino blanco chileno.

Otro rincón que les quiero recomendar se encuentra en el Barrio Lastarria. Este sector lleno de antiguas casonas es muy popular por su gran oferta cultural, gastronómica y turística. En Santiago como en Argentina, las empanadas son una comida muy típica, en especial la de “pino” una guisado de carne de res frita con cebolla, huevo duro, aceitunas, ají, pasas y condimentos muchos condimentos. En lo personal a mi no me pareció un manjar, pero descubrí el lugar indicado para degustar de unas ricas empanadas que no fueran de pino. Se llama el GiraSol (José Victorino Lastarria #3) un pequeño y pintoresco restaurante que vende empanadas veganas y vegetarianas hechas con masa madre, una opción deliciosa y saludable.

Aunque si su paladar les exige comida más sustanciosa, en la misma zona está Buffalo Waffles (Merced #315) unos grandes waffles que te dejan totalmente satisfecho y además ¡riquísimos! Mi favorito es el old turkey que lleva cebolla caramelizada, queso manchego, papas hilo, jamón de pavo, tomates cherry y arúgula. Ambos restaurantes son para llevar, así que mientras disfrutan su empanada o su waffle pueden ir recorriendo la calle de Lastarria con su ya tradicional Feria de Antiguedades.

Para los amantes de la comida Italiana, les aconsejo que vayan a Tiramisú (Av. Isidora Goyenechea #3141) Un lugar que integra la cocina italiana rústica con un concepto simple y acogedor. Su especialidad son las pizzas a la leña, la Patrizia con mozarella, prosciutto crudo, arúgula, grana padano y tomate, es realmente exquisita. Y por supuesto para cerrar con broche de oro no puede faltar un clásico tiramisú.

Finalmente quiero decirles que no se dejen llevar por mi experiencia con la comida chilena, sin duda deben darle una oportunidad pues quizás les guste y luego puedan pláticarme de restaurantes chilenos riquísimos que hayan descubierto. Aún así no dejen de ir a estos rinconcitos de los que les platico, créanme que no se arrepentirán. Y si ya los conocen, cuéntenme ¿qué les parecieron?