No hay perdón si viajas a Vancouver y no sales de la ciudad para conocer estas maravillas que están muy cerca de la gran ciudad occidental de Canadá.

VISITA OBLIGADA A VICTORIA

Su arquitectura inglesa te transporta al siglo 19 cuando los exploradores británicos se asentaron en la Isla de Vancouver. Destaca el enorme Palacio Legislativo de 33 cúpulas de cobre, construido en tiempos de la reina Victoria. También está el Museo Real de British Columbia que relata la historia de quienes han habitado la región. Al igual que Vancouver, la capital de British Columbia está rodeada de hermosa naturaleza, incluyendo sus parques. Imperdible es el Butchart Gardens con 22 hectáreas pues es uno de los jardines más bellos del mundo. Para llegar a Vancouver y la isla puedes tomar alguno de los servicios frecuentes de traslado por ferry.

WHISTLER, CON NIEVE O SIN ELLA

A DOS HORAS DE MANEJO desde Vancouver este resort para esquí es el más grande de Norteamérica. Tiene 200 pistas entre la montaña del mismo nombre y Blackcomb. Para trasladarse entre ambas, se toma el teleférico Peak 2 Peak que por si solo es una atracción por las espectaculares vistas. Una vez en Blackcomb puedes disfrutar de una buena comida y en verano caminar por los más de 50 kilómetros de senderos.

AVISTAMIENTO DE BALLENAS 

Entre marzo y octubre puedes tomar un tour de un par de horas para admirar orcas y ballenas gris, enanas y jorobadas, recorriendo el archipiélago a la altura de la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Se considera una de las mejores regiones del mundo para admirar a las ballenas, que llegan para alimentarse en las aguas cercanas a Vancouver, abundantes en salmón.

CRUCEROS

Vancouver es un homeport del que parten embarcaciones hacia Los Ángeles y Panamá, o hacia Alaska cada verano, de mayo a septiembre. En sentido norte, los itinerarios suelen incluir opciones por el Pasaje Interior y los glaciares de Alaska, hasta Skagway o Juneau. Además en puertos de escala se puede visitar el Parque Nacional Denali, las Montañas Rocosas de Canadá y el Yukon.

VANCOUVER: DE TENIS Y TACONES