Nadie puede dudar que la idea de un pasillo exprés del aeropuerto de Tijuana a Estados Unidos ha sido todo un éxito. Así van las cosas.

El puente binacional Cross Border Xpress (CBX), como se le denomina, registra cada vez más usuarios que aprovechan la facilidad de estar de un lado u otro entre México y Estados Unidos, en cuestión de 15 minutos, ahorrándose la pena de hacer filas de dos horas en la frontera por vía terrestre.

Al cierre de 2017 lo utilizaron dos millones de pasajeros, 42 por ciento de incremento frente a 2016, año de inicio de operaciones en el que cruzaron 1.3 millones de personas. ¿Por qué tanto éxito? En gran parte, por el precio.

En promedio se calcula que un vuelo desde Tijuana hacia cualquier destino mexicano resulta un 30% más barato que si saliera el pasajero desde San Diego o Los Ángeles. En sentido opuesto, los mexicanos pueden llegar a Tijuana y cruzar para de ahí tomar un vuelo doméstico en Estados Unidos, saliendo desde San Diego o Los Ángeles, igualmente a un precio menor que si tomaran una ruta directa desde México.

No por nada, las aerolíneas mexicanas están aumentando sus frecuencias desde Tijuana hacia las principales ciudades del país e incluso ya cubren vuelos a todas las playas turísticas de México y, en el caso de Volaris, frecuencias directas a Centroamérica (Guatemala y San Salvador). Por tanto, no sorprendería si en los próximos meses las compañías aéreas deciden aumentar frecuencias e incluso inaugurar rutas.

Uno de los retos que enfrenta está en atraer a los pasajeros no hispanos a que utilicen este medio para viajar desde el aeropuerto de Tijuana hacia destinos mexicanos, ya que apenas 5% son de origen no latino.

Por lo pronto, las estadísticas actuales indican que de cada 100 pasajeros que aterrizan en Tijuana, 27 de ellos utiliza el CBX. Se espera que las cifras aumenten en 2018 y que el 32 por ciento de los pasajeros utilicen el ingreso exprés a Estados Unidos,  sumando un total de 2.4 millones el número de usuarios.

ATERRIZAS EN TIJUANA Y SALES EN SAN DIEGO