Testigo del Antiguo Mundo, del apogeo de la civilización griega y de tantas batallas y conquistas, la Acrópolis de Atenas es uno de los lugares más simbólicos del planeta.

SI BIEN MUCHAS ciudades tenían su Acrópolis o Ciudad Alta, la de Atenas es la más representativa de la Antigua Grecia. La que hoy sobrevive fue reconstruida alrededor de 450 años antes de Cristo; era un lugar de culto a los dioses y fortificación contra las numerosas invasiones. Para fortuna nuestra, aún queda algo de los milenarios vestigios que podemos admirar desde la cima de 156 metros de altura.

Para los griegos es un lugar de profundo respeto hacia su pasado por lo que no sorprende que le hayan negado recientemente a Gucci realizar ahí un desfile de modas.

Desde hace varias décadas las autoridades mantienen trabajos de restauración, incluyendo al célebre Partenón. Esta gran obra fue construida en mármol blanco en honor a la diosa Atenea, luego de haber obtenido la victoria contra los persas. Su característica arquitectura de columnas dóricas ha sido inspiración de edificios importantes alrededor del mundo en distintas épocas.

Al sur de la colina se encuentra el Teatro de Dionisio, donde 17 mil espectadores presenciaban las obras de Sófocles, Esquilo y Eurípides. En lo alto, el templo más sagrado, el Erecteión muestra réplicas de las columnas en forma de mujeres, con la mirada sobre Atenas. Por cierto , desde aquí la vista de la ciudad y del Mediterráneo es espectacular.

Durante la visita debes conocer el Museo de la Acrópolis, un flamante edificio vanguardista que desde 2009 exhibe piezas originales, incluyendo vasijas, estatuas, máscaras y las Cariátides originales. El lugar espera recuperar objetos que salieron del país en el pasado y que hoy están en museos como el Británico.

La Acrópolis es una viaje en el tiempo, que evoca la mitología del pueblo griego que tanto aportó al Mundo Antiguo.