Si sales de viaje este invierno, aquí están buenas recomendaciones para aprender a vestirte en capas y así abrigarte bien en destinos de mucho frío.

CUANDO en esta temporada visitamos países como Inglaterra o el norte de Estados Unidos, uno puede creer que lo mejor es abrigarse con una sola prenda que sea gruesa y de material aislante, pero la realidad es que durante el día, las condiciones pueden cambiar o bien el lugar que visitamos puede tener buena calefacción. Al no podernos quitar la ropa nos sentimos incómodos, sudamos y nos afecta a la hora de salir de nuevo al frío. Por eso, lo mejor es vestirse en capas, que nos permita poner-nos o quitarnos algo, según el calor o frío que tengamos.

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La primera prenda es quizás la más crítica pues es la que siempre estará en contacto directo con nuestra piel y de ella depende cómo controlamos la sudo-ración. El mejor mate-rial es aquel que evita al máximo la hume-dad, tiene una textura suave al contacto con la piel y a la vez no deja pasar el aire. El algodón puede ser lo primero que venga a la mente, pero no es lo más recomendable pues su absorción demora, de manera que si entramos a un lugar caliente y salimos de nuevo al frío, el cuerpo no estará totalmente seco.
Así que la recomendación son las telas sintéticas, que sí se secan rápido, tal como el polipropileno y las hidrofóbicas (es decir, que tienen algún tratamiento que no permite que se mojen).
También son recomendables calcetines gruesos y suficientemente cómodos, además de calzoncillos largos y térmicos si el frío es demasiado.

En la siguiente capa, lo importante es mantener atrapado el calor que genera nuestro cuerpo de manera natural al tiempo que impide la entrada del frío exterior. Por eso es recomendable que la prenda sea ajustada al cuerpo, pues cualquier espacio dejará escapar calor. Lo indicado son telas naturales como el cashmere o la lana.
No debe ser demasiado pesado para que puedas sobreponer a ello un abrigo y sentirte cómoda si solo traes dos capas.

Para las piernas, los jeans son ideales en viajes o la combinación de leggins con falda de lana (siempre y cuando las acompañes con un abrigo largo).

ropa2La última capa tiene por finalidad defenderte de las inclemencias del tiempo, tales como viento o llovizna, aunque no por ello impida transpirar. De ahí que tu “coraza” debe ser imper-meable, pero que te deje respirar. Existen materiales como el Goretex que tienen estas cualidades y bien vale la pena la inversión.

No hay que olvidarse de las extremidades del cuerpo. El calzado debe ser de suela gruesa, capaz de soportar nieve o lluvia (de preferencia botas); las manos deben tener unos guantes de piel en combinación con algún otro material como cashemere; la cabeza con un gorro de lana en color combinable que te cubra también las orejas, y, muy importante, una bufanda de lana o cashemere con la cual cubras bien tu garganta.

Puede parecer complicado pero una vez que dominas esta técnica, podrás ocuparte de lo más importante: disfrutar los hermosos paisajes invernales.

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