Scenic summer night panorama of  Stockholm, Sweden

Cultura, verdor y alto grado de desarrollo fue lo que descubrí en la capital fundada por vikingos, que hoy tiene uno de los mejores niveles de vida en el  mundo.

Antes de aterrizar comencé a fotografiar el mosaico de 14 islas que componen a Estocolmo, distinguiendo la arquitectura y el paisaje de diversos barrios de la ciudad. ¡Y qué paisaje! Como territorio alguna vez cubierto de hielo, la ciudad parece emerger de las aguas del Mar Báltico y el lago Märalen, justo donde los vikingos la pusieron en el mapa entre el siglo 11 y 13. Ya había escuchado de estos temidos y hábiles navegantes, y los había visto en películas, siempre vestidos con gruesas pieles y buscando el dominio del norte europeo en expediciones y saqueos.

Como es sabido, Suecia es la tierra de los rubios, así que no me extrañó que mi anfitriona fuera una joven de cabello casi albino y tez tan pálida como la abundante nieve de este país. Apenas me instalé en el hotel, salimos a caminar el laberinto de calles adoquinadas del centro e inmediatamente sentí retroceder en el tiempo, exactamente al siglo 14. Estaba en el barrio antiguo de la ciudad, que se conoce como Gamla Stan, donde los edificios son todos de aquitectura medieval. Lo más atractivo aquí es el Palacio Real de Estocolmo, el más importante que tiene el actual rey Carlos XVI Gustavo. Curiosamente, es el monarca con menos poderes en Europa, pero su palacio es uno de los más grandes del mundo, con 609 habitaciones.

La capital sueca 01

StockholmA Estocolmo se le conoce como “la Venecia del norte”, pues sus islas se conectan entre sí por puentes para peatones, autos y el metro de la ciudad. Cruzarlos fue uno de los grandes placeres de mi viaje, pues no faltaban magníficas vistas de los barrios en todas direcciones. Otra experiencia que me sorprendió fue andar en metro, ya que casi todas sus estaciones están decoradas con cuanta manifestación de arte existe, de tal manera que hoy todas las paradas en conjunto son consideradas la galería más grande del mundo. Y es que la variedad de trabajos es muy divertida: una vez me tocó salir en una estación que parecía una antigua caverna, y otra, un museo entre paredes pintadas como si fueran cuadros famosos.

Interior of Rinkeby station, Stockholm metroComprobé que Estocolmo es Capital Europea de la Cultura, porque quedé fascinada por el rostro artístico que descubrí mientras recorría el área metropolitana, de isla en isla. También es considerada una de las ciudades más inteligentes del mundo, y no precisamente por ser sede de la prestigiosa entrega del premio Nobel, en el Salón Azul de su ayuntamiento, sino por la forma en que se aprovechan los recursos. Varios estudios ubican a Estocolmo entre las 10 mejores ciudades para vivir; a mí me pareció evidente en las comodidades de las que gozan sus habitantes, como el transporte, el agua y hasta la conexión a internet – sin mencionar lo moderna que luce la ciudad.

Vasa museum in Stockholm, SwedenPara cambiar de aires fui a Södermaln, la isla alternativa de tiendas vintage, galerías de arte independiente y numerosos bares, que se alza sobre el nivel del mar, al sur de la ciudad. ¡Y vaya que parece una ciudad aparte! El bullicio hipster de sus calles, con edificios de tenues paredes y grises tejados, contrasta drásticamente con el resto de Estocolmo.

Lo que hay por todas partes es naturaleza, y Djurgården me pareció el mejor lugar para disfrutarla. Una tarde de clima agradable, fui a esta isla donde cientos de personas disfrutan picnics o realizan deporte entre el bosque y los verdes jardines. Ahí visitamos el museo Skansen, el primero del mundo al aire libre, donde pude pasear por cinco siglos de historia sueca y un zoológico con todas las especies del país. También, el museo Vasa, que alberga el único barco de guerra que se mantiene intacto desde el siglo 17, al ser construido para encabezar las flotas en tiempos del monarca sueco Gustavo II.

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No pude olvidarme de lo enorme y legendario que me pareció aquel navío, cuando salimos de Estocolmo por el Mar Báltico en un barco de vapor, atravesando las 30 mil islas e islotes que conforman su archipiélago. Los canales de mar nos conducían por un pasado que sobrevive a la modernidad; en ellos reyes y vikingos alguna vez navegaron, abriéndose paso en el hermoso escenario nórdico . Me queda claro que la capital de Suecia es una ciudad a la quiero regresar.